Justicia sanadora, pertenencia y la tierra que nos sostiene

Nuestra raíz de ser

 

Estoy sentada frente a ella, bajo la luz brillante de nuestra sala de reuniones. Es primavera y nos reunimos en círculo con nuestro equipo: las nueve mujeres que fundamos y dirigimos los programas de The Botanical Bus. Nos hemos reunido para dar nueva vida a nuestra Misión, Visión y Valores. Respiramos juntas tres veces.

Con los ojos cerrados, ella regresa a la milpa. La lluvia se acerca: viene la lluvia, va’a xi davi (vachi davi), en su lengua mixteca alta. Hace rodar un puñado de frijoles negros y lisos dentro de su pequeño puño mientras sigue a su padre entre los surcos de tierra recién abierta. Ella ha reunido a sus abuelos de ambas ramas de la familia, quienes caminan delante de ella depositando las semillas. Junto a sus hermanitos y hermanitas, se suma al trabajo colectivo: entierra sus frijoles y mueve suavemente a las lombrices que esperan la temporada de lluvias.

Después de un ejercicio para centrarnos y de compartir cómo llegamos al encuentro, me pongo de pie para escribir Misión, Visión y Valores en el pizarrón. Tenemos una historia que contar sobre quiénes somos, pero la palabra Misión carga con el peso de la colonización y de la separación de nuestra tierra y nuestras formas de vida indígenas. La tachamos y, en su lugar, nos encontramos en Nuestra Raíz de Ser:

Imaginamos comunidades latinas e indígenas inmigrantes viviendo con plena equidad, libertad, dignidad y poder para acceder a la atención de salud y elegir su propio camino de sanación. Construimos juntxs un futuro donde los sistemas de opresión ya no nos separen de la tierra, la cultura y los cuidados que afirman nuestra pertenencia. Practicamos el cuidado comunitario, creamos alianzas interculturales y fortalecemos nuestros vínculos con los demás y con la tierra.

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